Baldomero Marchena juró este lunes como alcalde de Ayabaca, un cargo que su padre, Humberto Marchena, ha ejercido por 12 años consecutivos. Aquí la historia.

Baldomero Marchena Tacure (izquierda) y Humberto Marchena Villegas (derecha).
Baldomero Marchena Tacure (izquierda) y Humberto Marchena Villegas (derecha).

De no ser por la orquesta musical contratada para la ocasión, la juramentación de la nueva gestión municipal en Ayabaca, región Piura, hubiera pasado desapercibida. Poca gente llegó este lunes 31 de diciembre al escenario instalado en una esquina de la Plaza de la
Paz, en la tierra del Señor Cautivo, donde juraron al cargo el alcalde electo y sus once regidores.

Con la mano derecha arriba y la otra sobre la Biblia, Baldomero Marchena Tacure dijo “sí, juro” cuando se le preguntó si desempeñará fielmente el cargo de alcalde de Ayabaca para el periodo 2019-2022. No ocupaba un cargo público desde el 2010, cuando fue elegido para representar a su provincia como consejero regional.

Con 42 años, Baldomero Marchena ocupará el sillón municipal que ha ocupado su padre, Humberto Marchena Villegas, durante los últimos doce años. Según su hoja de vida, solo tiene estudios secundarios y un pequeño negocio de víveres y abarrotes en Sullana.

También registra un ingreso anual de S/100 mil, una vivienda en Sullana, cuatro vehículos, así como dos sentencias vigentes por demanda familiar de alimentos. A su legajo suma ahora ser alcalde de una de las provincias más pobres del país.

Cuando Humberto Marchena llegó al poder por primera vez tenía 35 años. Lo hizo en su natal distrito de Lagunas (Ayabaca), y ya lo había intentado tres años antes, en 1986, para el cargo de regidor, pero los votos le fueron insuficientes.

En Lagunas, Humberto Marchena gobernó cinco periodos consecutivos (1990–2006), 17 años en total, postulando por Fredemo, Acción Popular, Lista Independiente N° 9, Vamos Vecino y Justicia y Lealtad.

En su último año de gestión dio el salto a la municipalidad provincial, para gobernar 12 años más; es decir, por otros tres periodos consecutivos, siendo candidato por Alternativa Campesina, Unidad Popular y Alternativa de Paz y Desarrollo.

Hoy, Humberto Marchena tiene 65 años de edad y 29 como alcalde. En las últimas elecciones municipales postuló por el movimiento Fuerza Regional y ganó la alcaldía de Lagunas, donde volverá a gobernar, esta vez para el periodo 2019-2022.

“Son rencillas de políticos fracasados”, ha dicho Marchena sobre los cuestionamientos a sus gestiones. Las acusaciones se cuentan en más de 30 y versan sobre colusión, peculado, nepotismo, aprovechamiento indebido del cargo, falsedad ideológica, malversación de fondos y omisión de actos funcionales.

Una de las denuncias más conocidas contra Marchena data del 2013 y es sobre el presunto favorecimiento ilegal a su concuñada en la contratación de servicios con la municipalidad. La Fiscalía Anticorrupción investigó el caso y le imputa los delitos de peculado, colusión y aprovechamiento indebido del cargo, pidiendo para él y ocho funcionarios 12 años de cárcel. El juicio sigue a la espera de programación en la Corte de Justicia de Sullana.

Ayabaca, ubicada a 2.700 m.s.n.m., tiene más de 141 mil habitantes, pero carece de vías de acceso, carreteras, y servicio de agua potable y saneamiento. Además, en tres de sus distritos, Lagunas, Sapillica y Pacaipampa, los índices de anemia y desnutrición crónica infantil superan el 50 %, según el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).

El desinterés por la política en esta provincia es notorio: según la ONPE, casi el 30 % de los ayabaquinos no votó el pasado 7 de octubre. Solo en la capital, el 40 % de los electores hábiles no asistió a emitir su voto.

El representante del Colectivo Civil por Ayabaca, Armando Campos Abad, dijo sentirse decepcionado por los resultados electorales y lamentó que, en su concepto, no se haya atendido adecuadamente las denuncias por presuntas irregularidades durante la campaña: compra de votos, amenazas a electores, borrado de pintas, entre otras.

Baldomero Machena ha rechazado cualquier irregularidad en su campaña y asegura que la aceptación a su candidatura se debió “al agradecimiento de la población de los caseríos y distritos más alejados” con la gestión de su padre.

Prefiere no comentar lo que ocurrió en el año 2014, cuando tras conocerse los resultados electorales, un grupo de ayabaquinos salió a las calles a protestar, y, producto del violento enfrentamiento con la Policía Nacional hubo desmanes y hasta quema de maquinaria municipal.

Por ello, Humberto Marchena solicitó este año a la PNP garantías para el evento de juramentación de su hijo.

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Carlos Chunga

Fuente: EL COMERCIO

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Temas: Categorías: America Perú

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