Funciona desde hace cinco años en en el subsuelo de una florería, en el mismo lugar donde alguna vez estuvo la mítica discoteca Mau Mau. Las claves de su éxito. 

Cómo es Florería Atlántico, el bar argentino elegido entre los 15 mejores d...

Había que animarse a abrir un bar en el mismo lugar donde hubo un verdadero templo de la noche porteña. Y Tato Giovannoni, reconocido bartender y fundador de Florería Atlántico, se animó. Cuando la mítica disco Mau Mau cerró sus puertas definitivamente en 1994 después de tres décadas de esplendor, hubo otros intentos de resucitar allí el glamour de aquel espacio emblemático de la calle Arroyo. No perduraron. Hasta que, en 2013, se inauguró una florería singular que, con el tiempo, lograría meterse en el ranking de los 15 mejores bares del mundo (puesto 14, en 2018) según el ranking internacional The World’s 50 Best Bars.

La tienda de Florería Atlántico, puerta de entrada al bar. Vende flores y vin
La tienda de Florería Atlántico, puerta de entrada al bar. Vende flores y vinos hasta la madrugada (Foto: Juano Tesone).

Un bar escondido, pero no tanto

“Todavía hay vecinos del barrio que no saben lo que hay acá abajo”, cuenta Mariana Rodríguez, la encargada de recibir a quien toque el timbre de la puerta ubicada en el N° 872. Sin embargo, los que llegan de noche ya saben: en este local se venden flores, sí, pero lo mejor está en el subsuelo. Por una puerta de metal, como de frigorífico, se accede a una escalera que lleva al piso del bar. Una rareza hace cinco años, cuando en Buenos Aires comenzaban a ponerse de moda los speakeasy, esos pubs ocultos que recordaban los tiempos de la Ley Seca. Hoy son pocos los que se llevan la sorpresa, pero muchos quienes se acercan atraídos por el boca a boca. 

Victoria Etchade, la jefa de barra de Florería Atlántico, en acción (Foto: Ju
Victoria Etchade, la jefa de barra de Florería Atlántico, en acción (Foto: Juano Tesone).

La barra más larga de Buenos Aires

El descenso desde la tienda hacia el sótano se asemeja un poco a sumergirse en ese océano al que alude el nombre del lugar y que marca gran parte de la atmósfera. Las paredes blancas con pintura algo manchada e ilustraciones que remiten al universo marítimo podrían ser las de un barco o un puerto. El espacio, angosto y alargado, se puebla a partir de las 19 y estalla hacia la medianoche y más allá, cuando el público hace cola para conseguir un hueco (se ubica por orden de llegada) en la barra de 18 metros, protagonista absoluta. Gastón Sosa, sommelier y encargado del salón, estima que reciben entre 200 y 400 personas por noche y que más de la mitad son extranjeros. En su tarea como anfitrión lo acompaña Diego, más conocido como “el Tano”, un colega oriundo de Roma que aprendió español aquí mismo, recibiendo porteños y turistas, parejas y grupos de amigos de edades diversas.

El trago "Pachamama", hecho con destilado de papa, una de las curio
El trago “Pachamama”, hecho con destilado de papa, una de las curiosidades de la barra del bar Florería Atlántico (Foto: Juano Tesone).

Menú con espíritu inmigrante

“Soy parte del concepto del lugar”, dice el Tano, y tiene razón. Todo en Florería honra la misma perspectiva: Buenos Aires como ciudad de inmigrantes que forjaron su identidad cultural entre los siglos XIX y XX. Por eso, tanto la carta de tragos como la de platos y vinos busca reflejar esas influencias. La propuesta de cocktails se divide en regiones: Italia, España, Inglaterra y Polonia, con un apartado para los criollos que privilegian ingredientes y spirits autóctonos. Hay curiosidades como el “Pachamama”, preparado con destilado de papa, quinoa roja, pimienta rosa y algarroba y miel de tuna ($ 233), pero también clásicos, jarras de clericó para compartir ($ 643) y tónicos. Victoria Etchaide, jefa de barra, sugiere, orienta y acompaña con una sonrisa según el paladar del cliente. Lo que no falla ni falta nunca: el Negroni Ballestrini, creado por Giovannoni en honor a su abuelo. Se hace con gin propio (Príncipe de los Apóstoles), Campari, Averna, eucalipto, piñones y agua de mar ($ 233).

En el bar Florería Atlántico también se puede cenar un menú con carnes y frut
En el bar Florería Atlántico también se puede cenar un menú con carnes y frutos de mar (Foto: Juano Tesone).

Qué se puede cenar

La cocina, comandada por el joven Jonathan Martínez, no sólo acompaña los tragos. Aunque hay muy buenas tapas para ello (escabeche de pulpo o mejillones, quesos en conserva, pickles y boquerones, entre $ 122 y $ 184 la porción), también hay menús completos para pedir en la barra o en mesas (para esto último, conviene reservar). Cuentan con opciones de carnes rojas, como el ojo de bife con puerros y cebolla asada ($ 422), pero predominan los frutos de mar, como pulpo, sardina y calamar a la plancha en las entradas o la pesca del día frita y la ensalada de bacalao entre los principales. La herencia italiana, otra vez, se ve en las pizzas en versión puttanesca o Patagonzola con muzzarella y mix de hojas y flores. A la hora de la bebida, Florería extiende su marca: hay cervezas y vinos de la casa. Estos últimos son un flamante lanzamiento desarrollado en Mendoza junto con el enólogo Matías Michelini. El Atlántico viene en versiones frescas y jóvenes de Malbec, Bonarda, Sauvignon Blanc y, muy pronto, Moscatel.

DJ en vivo. Van rotando en el bar Florería Atlántico (Foto: Juano Tesone).
DJ en vivo. Van rotando en el bar Florería Atlántico (Foto: Juano Tesone).

Un detalle, para los que googlean viejos reviews del restaurante: aunque en sus orígenes Florería tuvo una parrilla a leña, con el tiempo la suprimieron y ahora se trabaja con cocción eléctrica.

Carmen Ercegovich

Fuente: CLARIN

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Temas: Categorías: Argentina America Titulares

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