“[Villanueva] prefiere ponerse de costado y cobijarse en el 61% de aprobación de su jefe”

“Ante la pregunta: “¿Sabían de la fuga o no?”, Villanueva se reafirma y va más allá: “Nosotros hemos tenido la certeza el día 7”. (Foto: El Comercio)

La fuga de César Hinostroza nos ha desnudado como un país donde las mentiras de las autoridades parecen no ofender a nadie, como si fuera una raya más al tigre. ¿Será que estamos más preocupados en las conversaciones difundidas en un chat privado en vez de llegar al fondo de un asunto tan grave como la fuga y la impunidad de César Hinostroza?

La noticia se confirmó el 17 de octubre, pero ya desde la víspera los rumores habían invadido Lima. La confirmación vino sin anestesia: Hinostroza –con orden vigente de impedimento de salida del país– estaba fuera del Perú y había llegado a España. Las acusaciones no tardaron: “¡El Congreso es el culpable!”, bramaban unos; “¡El fujimorismo lo blindó y ahí están los resultados!”, decían otros; pero pocos se detuvieron a analizar que con resolución parlamentaria o sin ella: el ex magistrado estaba impedido de dejar el país y lo hizo ayudado por más de uno de sus ‘hermanitos’.

Esta negligencia acabó con la renuncia del ministro del Interior Mauro Medina, lo que validó la responsabilidad Ejecutivo. Como escribió Fernando Rospigliosi en este Diario: “La responsabilidad de la fuga de Hinostroza es del gobierno, y no solo por la falla de Migraciones. Si la policía lo hubiera vigilado –como hizo durante el proceso de investigación de los audios–, no habría logrado escapar; porque si bien no se le podía detener, sí se podía evitar la fuga”.

Lo que vino después es digno de un sketch de “Risas y salsa”. Durante su presentación ante el Congreso, el primer ministro César Villanueva afirmó sin rubor: “Seré muy claro en lo que tenemos que informar, desde mucho antes, desde el 7 de octubre tenemos la certeza de su fuga. El 7 de octubre tuvimos la evidencia real, pero recién el 7 tenemos una información precisa sobre la fuga”. Sus palabras parecen no dar lugar al equívoco, pues las pronuncia leyendo.

Ante la pregunta: “¿Sabían de la fuga o no?”, Villanueva se reafirma y va más allá: “Nosotros hemos tenido la certeza el día 7. Yo he retardado la entrega del video que había ofrecido al presidente del Congreso y he retardado la salida de un comunicado de la Superintendencia de Migraciones. ¿Por qué? Porque más que la primicia de mostrar el video o demostrar que ya hemos actuado, más importa la gobernabilidad que las primicias”.

A confesión de parte relevo de prueba. Pero esta afirmación no prendió ninguna alarma y el presidente Vizcarra se encargó de corregir a Villanueva, calificando la revelación del primer ministro como un “lapsus”, porque recién supieron de la fuga el 17 de octubre.

No es la primera vez que a Villanueva le enmiendan la plana. Durante el gobierno de Ollanta Humala –del que también fue primer ministro—, Nadine Heredia lo desmintió públicamente por un fallido anuncio de aumento del sueldo básico. En ese momento tuvo la dignidad de renunciar, pero ahora prefiere ponerse de costado y cobijarse en el 61% de aprobación de su jefe y en la complacencia de muchos, que serían implacables si se tratara de otro personaje y de otro gobierno.

Más grave que la crisis política en la que nos encontramos es la crisis de la verdad. Donde todo depende de qué lado estés para levantar la voz o callar convenientemente.

Diana Seminario

Fuente: EL COMERCIO

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Temas: Categorías: America Perú

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