El fármaco, aprobado para su uso en el tratamiento del eccema, ha favorecido el crecimiento del cabello en un chico de trece años que padecía alopecia total desde que tenía dos.

Crédito: Marco D'Emilia
Crédito: Marco D’Emilia

Muchos de los grandes descubrimientos de la ciencia llegaron por casualidad, especialmente en el área de la farmacología. Muchas veces se descubren efectos secundarios de algún medicamento; que, lejos de considerarse como adversos, pueden ser de gran utilidad en el tratamiento de patologías diferentes a la que inicialmente pretendían tratar.

Un claro ejemplo es el de la viagra, cuyo cometido era el tratamiento de las anginas de pecho, hasta que descubrieron que generaba un síntoma imprevisto que hacía las delicias de los pacientes. También se hallaron por casualidad fármacos tan importantes como la penicilina o aparatos como el marcapasos. Incluso recientemente se ha detectado que un fármaco que normalmente se usa para tratar las pérdidas de memoria durante el alzhéimer puede ayudar a generar sueños lúcidos.

La serendipia, acompañada de mucha curiosidad y capacidad de observación, es una compañera inseparable de la ciencia, que lleva toda la vida dando gratas sorpresas a los investigadores. Ahora, una de estas sorpresas se la ha llevado un equipo de médicos del Hospital General de Massachusetts, al comprobar que un paciente tratado de eczema en la piel recuperaba el pelo que había perdido más de una década atrás. El caso ha sido descrito hoy mismo en JAMA Dermatology.

¿Una cura para la alopecia total?

El protagonista de esta historia es un chico de trece años, que padecía alopecia total desde los dos años de edad. Esta afección es un trastorno autoinmune que conduce a la pérdida total del pelo, a causa del ataque del sistema inmunológico del paciente a sus propio folículos pilosos.

Aparte de esta enfermedad, el niño también comenzó a manifestar una variante de eccema resistente a tratamiento cuando tenía apenas siete meses. En busca de nuevos fármacos, sus médicos decidieron probar uno que acababa de ser aprobado por la FDA: el dupilumab. El tratamiento comenzó en julio de 2017, con una inyección semanal del medicamento. Seis meses después, los síntomas del eccema habían mejorado mucho, pero eso no era todo, pues también habían comenzado brotar de su cuero cabelludo algunos pelos finos y claros. A los siete meses, comenzaban a estar pigmentados y cubrían su cabeza en una cantidad significativa.

Ciencia y serendipia: un fármaco contra la alopecia descubierto por 0

Poco después, el chico tuvo que paralizar el tratamiento por un problema con su seguro, por lo que todo ese pelo comenzó a caerse de nuevo. Sin embargo, cuando retomó las inyecciones volvió a crecer.

Los dermatólogos que tratan al paciente no tienen muy claro qué ha ocurrido. Se cree que la ruta inmunológica que induce al eccema tiene elementos en común con la de la alopecia total, por lo que podría ser que fuese precisamente ahí donde actúa dupilumab. De cualquier modo, por ahora es imposible saber si podría servir para tratar a otros pacientes con casos similares.

Por eso, estos médicos han solicitado ya comenzar un ensayo clínico con más enfermos, en el que poder comprobar si se reproducen los resultados. Es pronto para lanzar las campanas al vuelo, pero si estos nuevos ensayos clínicos tuvieran resultados positivos, esta enfermedad, que causa tantas inseguridades físicas a las personas que la padecen, podría tener una solución muy cerca. Habrá que esperar para conocer los resultados.

Azucena Martín

Fuente: HIPERTEXTUAL

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Temas: Categorías: Ciencia

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