El huracán Florence está a punto de tocar tierra estadounidense y promete ser altamente destructivo, pero ¿cómo ha llegado a formarse este inmenso huracán?

NASA
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El huracán Florence tocará tierra estadounidense entre la noche de este jueves y la mañana del viernes. Las autoridades ya lo han calificado como “extremadamente peligroso”, por lo que podría producir “inundaciones catastróficas”, según han anunciado las autoridades.

Las principales zonas que se verán afectadas por este huracán serán Georgia, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Virginia y Maryland. Pero también la capital, Washington D.C. Todas estas zonas han declarado el estado de emergencia por la llegada de este fenómeno climático. Pero, ¿cómo surgen los huracanes?

El término correcto

En realidad el término correcto para los huracanes es ciclón tropical, pero que según la zona en la que se registre el fenómeno se llama de una manera u otra. Si aparecen en el Atlántico Norte, en el Caribe o en el nororiental del Pacífico (baja California) se llaman huracanes, mientras que si lo hacen en la zona de Japón se denominan tifones.

Tanto los huracanes como los tifones se caracterizan por ser tormentas muy violentas en los que los vientos son de mínimo 119 kilómetros/hora. Además, los huracanes pasan a ser considerados de alta intensidad cuando superan los 179 km/h y los tifones cuando llegan hasta los 241km/h.

Cómo se forman

Estas violentas tormentas tienen en el aire cálido y húmedo su combustible para formarse, de ahí que los ciclones tropicales siempre comiencen en aguas templadas. En estas zonas, el aire cálido y húmedo asciende y deja tras de sí una zona de bajas presiones, que pasa a estar ocupado por aire de mayor presión de los lados. Así que, según va subiendo el aire, el agua que se evapora también sube, pero en forma de vapor que crea las nubes. Así, va girando y girando… y se forma el ojo de la tormenta.

La tormenta avanza hasta dar con tierra. En este momento se debilita y baja su intensidad ya que no le queda combustible del que alimentarse para seguir girando. En tierra, antes de desaparecer del todo, pueden llegar a causar grandes daños, como sucedió, con mayor intensidad, con Katrina en 2005, cuando devastó Nueva Orleans. Aunque Florence ya ha pasado de 4 a 3 en la escala de huracanes de Saffir-Simpson, se espera que será “extremadamente peligroso”.

Como curiosidad, el hemisferio en el que se produce la tormenta impacta sobre cómo girará la misma: “Las tormentas que se forman al norte del ecuador giran en sentido contrario a las manecillas del reloj. Las tormentas al sur del ecuador, giran en el sentido de las manecillas del reloj. Esta diferencia se debe a que la Tierra gira sobre su eje”, según señala la NASA.

Escala de Saffir-Simpson

Esta escala es, al igual que la escala de Richter para los terremotos, una forma de medir la intensidad con la que los huracanes. La intensidad se mide en función de la velocidad del viento, así los huracanes con rachas de entre 119 y 153 se encuentran en la categoría 1. Entran en la segunda clasificación aquellos que tienen vientos de entre 154 y 177 km/h. En la categoría 3, los huracanes tienen velocidades de entre 178 y 209km/h. Para la siguiente clasificación entran aquellos con rachas de 210 a 249km/h, el pasado año Harvey entró dentro de esta categoría.

Los huracanes más agresivos son los de la categoría 5, sus vientos superan los 250km/h, Matthew, Katrina e Irma son tres de los ciclones tropicales más conocidos debido a los daños que dejaron tras de sí. Patricia, con sus 320km/h, ha sido el huracán más intenso registrado hasta el momento, aunque al tocar tierra bajó la velocidad de su viento.

¿Consecuencia del cambio climático?

¿Hay más huracanes por el cambio climático? ¿Son más violentos como consecuencia del calentamiento global? En los últimos años, los huracanes y tifones parecen cada vez más violentos, aunque no se encuentra una relación entre la cantidad de estos y el cambio climático.

Por otra parte, se puede percibir su relación con la intensidad de los huracanes y tifones. Solo hay que observar que son las temperaturas altas del aire las que, en un primer momento, forman el ciclón. Sin embargo, teniendo en cuenta que siempre ha habido huracanes, los expertos señalan que todavía es pronto para hacer este tipo de afirmaciones ya que las investigaciones son aún “preliminares”.

Desirée Pozo

Fuente: HIPERTEXTUAL

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Temas: Categorías: Ciencia

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