Se administra con una aguja intradérmica muy pequeña, incapaz de llegar a tejidos profundos o vasos sanguíneos. Esto hace que su administración sea muy sencilla. Además, su composición facilita una respuesta inmune mucho mayor que la de otras vacunas.

Diseñan una vacuna que evitaría la masificación de los centros sanitarios e... 0

Por lo general, la gripe es una enfermedad molesta, pero leve. Que no suele revestir gravedad a quienes la padecen.

Sin embargo, algunos grupos de la población más susceptibles, como los ancianos, los niños, las embarazadas, los pacientes inmunodeprimidos o las personas con enfermedades crónicas, sí que pueden sufrir los síntomas más graves con la infección del mismo virus. Incluso, en ocasiones concretas, puede generar complicaciones; que, en el peor de los casos, terminan con la muerte.

Por eso, estos pacientes más vulnerables deben ser vacunados cada año de la conocida como gripe estacional, cuyos brotes se concentran en el invierno de los países con climas templados y de forma irregular, durante todo el año, en los tropicales.

Es importante repetir la vacuna cada año, ya que la cepa de virus responsable del brote cambia en cada temporada, con lo que la composición del fármaco también lo hace.

Por desgracia, estas vacunas poco pueden hacer contra las cepas más letales del virus, causante de las grandes pandemias de gripe. Pero, ahora, esto podría cambiar gracias a la nueva vacuna desarrollada por un equipo internacional de investigadores, cuyos resultados han sido publicados en Science.

Una vacuna contra la gripe más peligrosa

Una pandemia de gripe se da cuando surge un nuevo virus gripal que se propaga rápidamente por todo el mundo. Sumando el hecho de que la mayoría de las personas no cuentan con inmunidad frente a él.

La más conocida de estas pandemias fue la llamada gripe española, que en 1918 mató entre 20 y 40 millones de personas en todo el mundo. Desde entonces, y cada cierto tiempo, un nuevo brote se ha extendido por todo el planeta, aunque no siempre con las fatales consecuencias de entonces.

La última pandemia gripal tuvo lugar en 2009, con la que fue bautizada como gripe A. En este caso se dieron algo más de 18.000 muertes, la mayoría de ellas en América y Europa.

Desde entonces no se ha dado ninguna otra pandemia similar, aunque los científicos siguen investigando métodos paras frenar su expansión en caso de que ocurra. Este es el caso del equipo liderado por Darrick Carter, del Instituto de Investigación de Enfermedades Infecciosas, de Seattle, en colaboración con científicos de Israel y Canadá.

Juntos, han desarrollado una vacuna para una cepa de Influenza -así se llama el virus de la gripe- pandémica, con grandes ventajas respecto a otras alternativas anteriores.

Potente y de fácil administración

Tras el desarrollo de una vacuna de cara a una pandemia de gripe o cualquier otra enfermedad, los centros sanitarios pueden colapsarse por el gran número de pacientes que acuden en masa para ser vacunados.

Por eso, estos investigadores han ideado una vacuna cuya administración puede ser llevada a cabo por el paciente, en su propia casa.

Se administra por vía intradérmica, pero con una microaguja hueca muy pequeña, incapaz de introducirse en los vasos sanguíneos o los tejidos profundos. Esto hace que pueda enviarse fácilmente por correo y que el propio paciente pueda administrársela sin tener que adquirir conocimientos complicados sobre su manipulación.

Por otro lado, es la primera vacuna de estas características que incluye un adyuvante en su composición. Los adyuvantes son sustancias o procedimientos que se añaden a las vacunas para hacer más efectiva la respuesta inmune.

En este caso, se utilizaron lípidos de glucopiranosilo, cuya eficacia con este tipo de fines ya había sido estudiada anteriormente.

Finalmente, en vez de emplear un virus inactivado, como suele hacerse para generar la producción de anticuerpos frente al patógeno, en este caso utilizaron partículas no infecciosas dotadas con los genes encargados de codificar las estructuras del virus reconocidas por el sistema inmune.

Una vez obtenida la vacuna, procedieron a probarla en hurones y humanos. En los primeros, una sola administración del fármaco protegió completamente a los animales de la contracción de la enfermedad. Por otro lado, los primeros ensayos en humanos, realizados con cien pacientes, no generaron efectos adversos destacables. Además, la respuesta del sistema inmune fue mucho más eficaz que en el grupo control al que se administró una vacuna sin adyuvante.

A falta de nuevos estudios, estos investigadores creen que su trabajo podría ser la antesala a una nueva generación de vacunas, preparadas para su distribución por correo y su auto administración en caso de pandemia.

Azucena Martín

Fuente: HIPERTEXTUAL

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Temas: Categorías: Ciencia

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