Pasó de tener todos los reflectores a luchar por una oportunidad. El uruguayo nos cuenta su camino con la ‘garra charrúa’ por delante, los sueños y una familia que lo empujan todo.

Enzo Martínez, del botija de RSL al barbas de Colorado

En dos semanas, Enzo Agustín Martínez Beltrán cumplirá 28 años; podría llegar con 137 partidos como profesional, pero solo 22 en MLS (incluso jugando el día de su onomástico). Lo que comenzó como una de las grandes promesas del Super Draft en 2012, tomó seis años para llegar a Primera División. Este es su camino.

Para empezar, digamos que habiendo nacido en Montevideo, obviamente el hoy número 90 de Colorado Rapids, no podría tener el nombre que lleva si no fuera por el icónico Enzo Francescoli, ídolo de River Plate en Argentina y la ‘Celeste’ Uruguaya.

“Yo amo el fútbol, desde los tres años lo único que he pensado es jugar al fútbol y no me importa lo difícil que se me haga”, toda una declaración de intensiones del talentoso volante a AS USA, en una extensa charla repasando los malos, peores y buenos momentos.

Con 10 años, Enzo llegó a Estados Unidos junto a su familia para radicarse en Rock Hill, Carolina del Sur. “Mis padres tenían amigos ahí. Siempre viví ahí y ahí siguen viviendo mi padre, mi madre, mi hermana y mi hermano (quien juega en USL)”, contó.

El brillo de la luz

Con el rótulo de ‘Generación Adidas’, es decir contrato garantizado. Martínez fue seleccionado por Real Salt Lake en el Super Draft de 2012. Mismo año en el que se firmaron jóvenes como: Dom Dwyer, Ethan Finlay, Nick de Leon, Matt Hedges, entre otros.

Pero para Enzo, las cosas no salieron en el día a día como estaban en sus sueños. “El técnico (Jason Kreis), no me notó físicamente listo al principio. Estaba en un equipo en el que luchaba por un lugar de 10 y teníamos a Javier Morales, uno de los mejores de la liga”, empezó por relatar Martínez antes de reconocer su parte en la situación.

“Cuando no juegas pierdes confianza y se van olvidando de ti. Pero la verdad es que no estaba listo para ese nivel, creía que lo estaba pero no lo estaba. He tenido que aprender poco a poco y seguir luchando para llegar a donde estoy”, tiró.

Allí, tras dos años sin oler el césped de la MLS llegó la coyuntura, “yo le pedía al club que me dejara probar en otro equipo. Pero ellos no accedían porque decían que les gustaba mi fútbol y querían que siguiera esperando y trabajando”.

Así que tras los dos años, una decisión que ahora confiesa. “Cuando terminó mi segundo año ellos tomaron la opción y me ofrecieron otro contrato con menos dinero. Les dije que si me daban 50 millones o 50 dólares me daba igual, pero yo no quería regresar a RSL. Esto no se lo dije a nadie todavía, pero así fue. Yo necesitaba jugar y no seguir esperando”.

De vuelta a las raíces

Saliendo de Real Salt Lake y buscando nuevas opciones, Martínez intentó jugar en su país de nacimiento. “Fui a Uruguay y estuve practicando con un par de equipos, pero la situación económica no hubiera sido la mejora para mí ya con familia”.

Su esposa estadounidense y una bebe, eran el centro de la vida, el fútbol la gran pasión y el trabajo. Pero solo de un sueño no se pagan las cuentas. “Yo me iría a cualquier lugar del mundo si es a jugar fútbol. Pero cuando tienes la familia hay que ver más que por vos”, explicó.

En Uruguay, Enzo sorprendió a varios, entre ellos familiares y amigos porque a pesar de haber llegado a Estados Unidos de niño, era entre los ‘charrúas’, uno más.

“Esperaban que fuera más gringo que uruguayo. No es fácil llegar aquí como yo de 10 años y mantener el acento, el estilo, las formas de tu país. Hay niños que hasta el idioma lo pierden”, contó al tiempo que aceptó que no toma Mate cuando está con el equipo, simplemente porque no tiene con quién.

“No lo cargo mucho en el estadio porque no me gusta tomarlo solo. Pero si encuentro un uruguayo o argentino en el equipo, le daríamos al Mate todos los días”, dijo entre risas.

‘El barbas’ en la altitud

Tras regresar de Uruguay, Martínez se destacó casi cuatro años en la segunda división del fútbol de Estados Unidos (NASL en su momento). Siempre con la ilusión de llegar al máximo nivel.

“Siempre tuve confianza en mi fútbol y siempre he tenido en mente que lo único que necesito es una oportunidad, como le pasa a muchísimos jugadores que solo esperan una chance. Y pedía por dentro, dame una oportunidad, dame una oportunidad querido”, relató.

Con cambios en su fútbol, en su mentalidad y en su físico. La oportunidad llegó a principios de este 2018. “No supe que tenía que venir a la pretemporada sino como 10 días antes de presentarme. Sabía que tenía que aprovechar la oportunidad, así que me maté físicamente esos diez días para estar preparado y listo”.

Enzo, que nunca se había dejado crecer el pelo o la barba, le sumó ambas cosas a su nueva vida. “La barba la empece el año pasado, pero me ha ayudado mucho en este tema de sentir un nuevo Enzo”.

Ahora, el look es ya una cábala. “Sí, creo que sí. En este momento ha llegado a eso. Al principio quería probar cómo se veía y me gusto tenerla. En este momento como las cosas están saliendo bien, ya no me la puedo afeitar”, confió.

Obviamente la persona y el fútbol tienen que destacarse cuando se llama la atención con el look. “He agregado algo que no tenía al principio y es la tranquilidad con la pelota en los píes, ver el fútbol tácticamente, reconocer el trabajo de cada posición en la cancha. Lo que tiene que hacer mi compañero y lo que tengo que hacer yo. Físicamente me siento que puedo aguantar cualquier partido de 90 de 120, o lo que sea que dure”.

La confianza de Anthony Hudson

El entrenador no conocía a Martínez y quedó ‘flechado’ en esa pretemporada a la que Enzo había sido invitado por el Gerente Deportivo de Colorado Rapids, como parte de los dos o tres jugadores que tradicionalmente entrenan con el equipo de MLS cada comienzo de año para mantener la relación con Charlotte Independence, su filial de USL.

“Trae un nivel de profesionalismo muy alto, nos exige mucho, crea un ambiente de luchar y de tener que mejorar todos los días. Ese ambiente no lo he visto en muchos lugares”, describió el uruguayo de su técnico.

“Hacemos mucho video, estudiamos mucho el fútbol. Es un técnico que le gusta la táctica, es muy táctico”, destacó el jugador sobre las virtudes en el trabajo de Hudson y su cuerpo técnico.

Martínez ha disputado 19 partidos, 13 como titular hasta el momento de esta nota. “He jugado de seis, de ocho, de diez y contra Portland entré de delantero. Y en parte eso también me ayuda porque el técnico sabe que si falta un jugador en cierto lado, puede poner a Enzo”, dijo.

Obviamente, este es el mejor año de la historia y la carrera de Enzo Martínez. “La ciudad me encanta, la gente es muy amable, en el fútbol me está yendo bien, me gustan los compañeros. Así que feliz, re feliz. Tengo una felicidad muy alta y la estoy aprovechando en este momento”.

Atrás quedaron los nubarrones, “cuando a uno no le salen las cosas, se pone todo difícil, juegas en Segunda División, las cosas no son iguales que en Primera. Y en ocasiones uno se pregunta si es suficiente, si en realidad las decisiones son las mejores para la familia o si hay que dejarlo”, recordó.

Hoy, no solo disfruta él. Los aficionados de Colorado aprecian su trabajo, el entrenador cuenta con su fútbol y su esposa e hija viven felices en Denver “Mi hija (Ariana) tiene cuatro amiguitos de su edad y se está criando como en nuestros países, jugando con ellos afuera de casa, no frente a la tele o los juegos de video. Me encanta que tenga ese ambiente”

Por eso la idea es poderse quedar con los Rapids más tiempo. Y cuando llegue la hora, quizá cumplir otro sueño. “Me hice esa promesa, que al menos un poco tengo que jugar en Uruguay antes de retirarme”. 

John Rojas

Fuente: AS

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Temas: Categorías: Deportes

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