El actor, que acaba de estrenar espectáculo, habla de feminismo, drogas, mujeres y de la poca humildad para aprender su oficio

A Enrique San Francisco (Madrid, 63 años) le persigue la fama de bebedor compulsivo de cervezas y de no tener pelos en la lengua. Él afirma: “No te puedes imaginar lo diferente que soy de lo que pintan”. Lo dice mientras cata una birra artesana que han hecho llegar al teatro para que la pruebe y salpica la conversación de tantos tacos como le ofrece el rico vocabulario del español. La excusa del encuentro es charlar sobre La penúltima, el nuevo espectáculo que estrenó el pasado domingo en Madrid y con el que recorrerá a partir de enero la geografía española. Al menos 60 fechas ya cerradas en las que desgranará ese humor canalla de barra de bar con el que seduce al público parapetado en su rol de Quijote alternativo y en su rostro picassiano.

“Tengo suerte. Veo que la gente tiene un profundo respeto por mí porque saben que tengo más principios de lo que parece por mi imagen de bandarra y, por otro lado, le gusto a los jóvenes porque creo que se han dado cuenta de que me entusiasman”, afirma el actor, que volverá a tirar de humor para hablar de desahucios, de los vecinos, de la Guardia Civil y de “lo injusta que es la vida en general”.

Pero como se nota que lo que realmente le gusta es conversar y alternar, no es difícil desviar la conversación hacia lo divino y lo humano de la vida de este artista que se estrenó a los seis años y lleva a sus espaldas 70 películas, 40 obras de teatro y la etiqueta de ser pionero en la ahora extendida fórmula de los monólogos: “Me llamaron para hacer el programa piloto de El Club de la Comedia y funcionó. Me convertí en un referente de los monólogos de humor”, afirma con cierta guasa tras reivindicarse en otros registros explicando que acaba de terminar un papel dramático junto al actor Jean Reno en la película 4 latas, que llegará a los cines en unos meses.

Enrique San Francisco con Lolita Flores en 'El Hormiguero' en 2010.
Enrique San Francisco con Lolita Flores en ‘El Hormiguero’ en 2010. GtresOnline

Hay muchas cosas que hacen saltar los plomos de San Francisco. Los políticos: “Me jode incluso hablar de ellos. Prefiero hacerlo de otras personas que merecen más mi respeto”. La censura: “Con Franco había una censura jodidísima pero la de ahora es muy triste porque está colectivizada y lo que se censura es la opinión y eso es terrible, sus consecuencias son muy jodidas. ¡Pero esto qué es! ¿La época de Stalin? No puedes hablar de esto, de lo otro. Así que he decidido cabrear a todos”. Las injusticias: “Es lo que más me pone de mala hostia. Pero no voy de Podemos, odio el populismo y a los políticos, las dos cosas. La injusticia de ahora es terrible porque pagan las consecuencias muchas más personas”. El amiguismo: “Soy despiadado con eso, nos ha llevado al caos. Si es mi amigo y además es bueno para un trabajo, cojonudo; si no son buenos, seguirán siendo mis amigos pero ¡a tomar por culo!”.

Enrique San Francisco y Cristina Gallego durante la representación de la obra
Enrique San Francisco y Cristina Gallego durante la representación de la obra ‘Se quieren’, en 2011. GtresOnline

Salir de la adicción

Tampoco rehúye temas personales: Las drogas: “Me metí en la mierda y le eché muchos cojones. Salir de la adicción es horrible. Cuando veo que puede volver a pasarle a otros me dan ganas de llorar. Les diría: ‘Ni lo pruebes, es puta mentira que se controla’. Y a la gente que lo vende, ¡los colgaba a todos! Cortar es muy duro, muy doloroso físicamente”. Su padre: “Le conocí con 17 años. Era un golfo, pero un hombre muy talentoso. Me he reído mucho con él”. Su madre: “Era mi único mando, no obedecía a nadie más. Ella es quien me ha hecho mínimamente culto a base de obligarme a leer libros, un hecho que marca la diferencia porque quien no lee tiene carencias”. Las mujeres: “He tenido mujeres que me han querido mucho y me han enseñado mucho. Me siguen llamando, aunque sea para regañarme. El problema es que yo me despisto”. El feminismo: “Estoy cabreado con tanto movimiento para enemistar al hombre y a la mujer. Me parece terrible. Ojo, no hablo de cuando un tío se comporta o hace un comentario de hijo de puta. Parece que estemos en un país de machistas y no es así, como tampoco estamos en un país donde haya presos políticos. Es mentira todo”. Los actores: Si dejas de pasarlo mal en un estreno es que has perdido el respeto al público. Los buenos actores nunca han ido de sobrados. Por eso creo que ahora hay tan pocos buenos, porque carecen de humildad para aprender el oficio”.

Cuando se le pide que dé al menos una nota de esperanza es muy explícito: “Hay que seguir follando, aunque en mi caso no contéis conmigo”. Y cierra el telón con un concierto de carcajadas.

 

Maite Nieto

Fuente: EL PAÍS

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Temas: Categorías: Entretenimiento

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