El abogado paquistaní Saif-ul-Mulook, en su conferencia en La Haya. JOHN THYSAFP
El abogado paquistaní Saif-ul-Mulook, en su conferencia en La Haya. JOHN THYSAFP

El Tribunal Supremo de Pakistándeclaró a la cristiana Asia Bibi inocente del delito de blasfemia que pesaba sobre ella desde 2010, pero eso no ha terminado con los riesgos contra su vida, ni la de su abogado. El letrado Saif-ul-Malook se encuentra en Holanda, refugiado de las amenazas a su seguridad y pidiendo a la comunidad internacional que saque a su defendida de Pakistán cuanto antes.

“Al final, demostramos que no había evidencia convincente de las acusaciones. No estoy muy feliz de haberme ido sin ella pero había amenazas a mi seguridad que me obligaron a huir“, justificó el letrado, que llegó a La Haya el sábado con la ayuda de la Fundación Asistencia Cristianos Perseguidos, misma organización que costeó los gastos de la defensa de Bibi durante estos años.

Su defendida pasó ocho años en el corredor de la muerte, con una sentencia que le condenaba de haber insultado al profeta Mahoma. Dos vecinas la denunciaron, asegurando que blasfemó durante una pelea en el vecindario. El Tribunal Supremo de Pakistán la declaró inocente el miércoles por falta de pruebas y por considerar que había contradicciones en los testimonios de las vecinas.

Asegura que él no quiso abandonarla en Pakistán y que “hubiese preferido esperar a que la noticia de la absolución llegara a oídos de la dirección de la prisión”, lo que según Ul-Malook suele tardar hasta 10 días después de la sentencia. Pero no se podía permitir esperar y con ayuda de funcionarios de la ONU, llegó hasta el aeropuerto de Islamabad, puso rumbo hacia Italia, y de allí a Ámsterdam.

Sin embargo, tan solo media hora después de la sentencia, miles de islamistas radicales se manifestaron en diferentes ciudades, cortaron calles y paralizaron el país durante tres días para exigir que Bibi sean ahorcada en público y que la Corte se retracte de haberla declarado inocente de todos los cargos. Su abogado también fue objeto de amenazas. Lo último que sabe de ella es que está aún en prisión, en un lugar desconocido.

Para poner fin a las violentas protestas, el Gobierno pakistaní se tuvo que comprometer con los islamistas radicales, representados por el partido conservador Tehreek-e-Labbaik (TLP), a que pueden solicitar al Tribunal Supremo que revise la sentencia de absolución y les aseguró que -si es necesario- incluirá a Bibi en una lista de personas (como corruptos, criminales, asesinos, etc.) a las que no se permite abandonar el país.

Para el abogado, no hay ningún “fundamento legal para ponerla en esa lista”, aunque subrayó su desconfianza en que eso vaya a tener alguna importancia para el Ejecutivo y urgió a la ONU a negociar la salida de Pakistán de Bibi, madre de cinco críos, debido a las amenazas que existen sobre su vida y a que la Justicia no la saque del corredor de la muerte, donde aún estaba el sábado, cuando su abogado habló con ella por última vez.

IMANE RACHIDI

Fuente: EL MUNDO

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Temas: Categorías: Mundo

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