El presidente venezolano, Nicolás Maduro, toca unos lingotes de oro. Marco Be
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, toca unos lingotes de oro. Marco BelloREUTERS

La alianza entre el chavismo y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) está en serios aprietos desde el domingo, cuando una emboscada de los guerrilleros colombianos provocó la muerte de tres oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y heridas de consideración contra una decena de los militares, incluido el teniente coronel William Bastidas, comandante de la guarnición fronteriza en el Amazonas venezolano.

Los guerrilleros embistieron contra los efectivos militares tras la detención de Luis Felipe Ortega, alias ‘Garganta’ o ‘Salcedo’, a quien se considera comandante del Frente de Guerra Oriental del ELN. Ortega contaba con documentación venezolana, incluso con su propio carné de la patria, herramienta de control social que usa el Gobierno bolivariano. Está requerido por la Interpol.

Se trata de un enfrentamiento inédito entre aliados de viejo cuño, que el Gobierno bolivariano no reconoce. “Tres soldados fueron asesinados por un grupo criminal producto de la guerra interna de Colombia, grupos paramilitares que pretenden operar en nuestro territorio”, explicó ayer el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, quien evitó expresamente mencionar a la guerrilla y culpabilizó a Colombia “por no poder controlar su violencia y su narcotráfico”.

“¿Por qué razón sigues protegiendo a la guerrilla?”, contestó de inmediato el general chavista Hebert García Plaza, exiliado en EEUU después de ocupar ministerios clave con Maduro. “Tú sabes que ellos son los responsables de la muerte de nuestros soldados”, añadió.

Fue el propio Hugo Chávez quien reconoció al ELN como un “verdadero ejército, una fuerza insurgente que tiene un proyecto político”. Las fuerzas armadas colombianas han denunciado a lo largo del año que el ELN está nutriendo sus filas de venezolanos, incluso un guardia nacional bolivariano murió en la fronteriza Pamplona cuando intentaba instalar un aparato explosivo en un puente.

Vigilantes de las minas de coltán, oro y diamantes

El ELN no sólo tiene su santuario en territorio venezolano, también colabora de forma estrecha con la revolución bolivariana. La Fundación Redes ha denunciado que los guerrilleros participan en el reparto en la frontera de las cajas CLAP de comida, la versión venezolana de la libreta cubana de racionamiento. Las masacres en las famosas minas de oro del Arco Minero del Orinoco también han aireado la presencia en aumento de los ‘elenos’, quienes estarían intentando poner orden en un territorio sin ley donde las bandas mafiosas y de malandros (delincuentes) campan a sus anchas.

Por si todo esto no fuera poco, el diputado opositor Américo de Grazia ha desvelado que los guerrilleros son los vigilantes de la mina de coltán en Parguaza, la más importante del país. “La mina está administrada por Group Marketing, empresa que ejerce de testaferro de Nicolás Maduro Guerra (el hijo del primer mandatario)”, aseguró el parlamentario, quien ha dispuesto a disposición de la Asamblea Nacional las pruebas que posee de la presencia del ELN en las minas de oro de Tumeremo y de diamantes en Paul.

DANIEL LOZANO

Fuente: EL MUNDO

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Temas: Categorías: Mundo

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