Hugo Dixon, durante la entrevista en Madrid. OLMO CALVO
Hugo Dixon, durante la entrevista en Madrid. OLMO CALVO

‘Brits don’t quit’ (los británicos no abandonan). La proclama, acompañada del rostro de Winston Churchill pidiendo el ‘sí’ para la permanencia, se leía en carteles desplegados por todo Reino Unido los meses que precedieron el referéndum del 23 de junio de 2016. Dos años después, los ‘remainers’ siguen sin rendirse a la idea de un Brexit que parece no contentar ya a nadie en el país, tampoco a los propios ‘brexiteros’. Hugo Dixon es uno de los fundadores de ‘Peoples Vote’, el movimiento que aglutina la esperanza real de cientos de miles de británicos de retomar el control mediante un segundo referéndum en el país. Invitado a Madrid por el Instituto Aspen, este bisnieto de Sir Winston lleva dos años pregonando que lo más democrático para Reino Unido es volver a votar.

¿Qué demanda exactamente la campaña ‘Peoples Vote’?
Lo que pedimos es la oportunidad de que la gente vea la realidad del Brexit, en vez de la fantasía del Brexit. Si a los británicos no les gusta esa realidad, deben tener la opción de quedarse en la Unión Europea. No estamos pidiendo volver porque aún no la hemos dejado y seguimos siendo miembros, lo que queremos es quedarnos.
¿Cuánta gente está apoyando el movimiento?
El pasado fin de semana celebramos la manifestación más grande en Reino Unido de este siglo –acudieron unas 700.000 personas– y no recuerdo un día de octubre más soleado. Según las últimas encuestas que manejamos, el 45% quiere que el acuerdo final del Brexit sea sometido a consulta popular, frente al 34% que no lo apoya y el resto que no lo tiene claro. Los que quieren permanecer en la UE ahora ascienden al 53%; no es una mayoría aplastante, pero es un cambio de cinco puntos desde el referéndum. Creemos que cuando lleguemos al final del proceso y sepamos lo que significa realmente el Brexit ganaremos puntos a nuestro favor, ya que para entonces estará ya muy claro que las promesas que se hicieron hace dos años no se pueden cumplir.
¿Por qué está cogiendo fuerza ahora y no desde el primer momento?
La campaña sólo lleva en marcha seis meses, necesita tiempo para movilizar a la opinión pública. A nuestra primera manifestación, el pasado junio, acudieron unas 400.000 personas; cuatro meses después éramos 700.000. Otro de los motivos es que hace un año nadie pensaba que tuviéramos una sola oportunidad de parar el Brexit, seis meses después veían una pequeña posibilidad, ahora somos muchos sentados a la mesa y la gente sólo se manifiesta si cree que existe la posibilidad real de cambiar algo.
¿La gente está despertando ante esa realidad del Brexit?
Todavía no del todo. Pero mucha gente tiene claro ya que no va a ser lo que se prometió, que las negociaciones van mal. El 68% de los británicos piensa en este momento que vamos a negociar un mal acuerdo. Lo que se prometió es que podríamos tener todos los beneficios económicos de permanecer en la UE, pero sin tener que seguir sus reglas. Es una fantasía. Se nos prometió que retomaríamos el control, pero lo que va a pasar es que terminaremos siguiendo muchas de las reglas comunitarias, sin poder de decisión. Perderemos control.
¿Hay muchos que se arrepienten ahora de su voto?
Los dos grupos que más están cambiando de opinión son las mujeres y la clase obrera.
¿Por qué las mujeres?
No estamos seguros, pero creemos que es porque son más pragmáticas. Se dan cuenta de que si el Brexit va mal, van a tener que pagar el precio más alto. Pongo un ejemplo, el plan de inmigración del Gobierno cortará el flujo de trabajadores europeos que ocupan los puestos de trabajo menos cualificados en Reino Unido. Son trabajos en sectores, como el de los cuidados, que los británicos no quieren hacer. Probablemente, las mujeres ya se han dado cuenta de que serán ellas las que terminarán por hacer ese trabajo, supliendo a enfermeras y cuidadoras, porque saben que sus maridos o novios no lo van a hacer.
A los trabajadores, por otro lado, se les prometió más dinero con la salida de la Unión para servicios públicos, sobre todo para sanidad. Era mentira. El Brexit dañará nuestra economía y habrá menos dinero. La clase trabajadora se está dando cuenta.
¿Apoyará finalmente Jeremy Corbyn la campaña?
Todavía no. El primer paso es tumbar el plan del Gobierno para el Brexit en el Parlamento. Los laboristas lo intentarán y creo que lo lograrán, pero no conseguirán elecciones generales. Sólo cuando fallen en conseguir estas elecciones entonces apoyarán el segundo referéndum. Es algo que la mayoría de los laboristas quieren, y Jeremy Corbyn, a pesar de no ser muy proeuropeo, acabará haciendo lo que le pida el partido.
El Gobierno defiende su negativa a una nueva consulta alegando que sería antidemocrático porque la gente ya decidió…
Theresa May repitió hasta la saciedad que no habría elecciones generales, hasta que las hubo. Ahora dice que no habrá voto del pueblo, hasta que lo haya. Pero si a Theresa May se le ocurriera decir que apoya el ‘Peoples Vote’, su partido la haría pedazos. Pensarían que está llamando a un referéndum con la posibilidad de permanecer en la UE, y creen que lo perderían. Sería una traición.
Nuestro argumento es que ‘una persona, un voto, una vez’ no es democracia. En una democracia eres libre para cambiar de opinión y si la gente quiere permanecer en la UE y votar de nuevo, sería antidemocrático negárselo. Además, una democracia que funcione bien tiene que informar de las decisiones que toma. Sería como firmar un consentimiento médico para una operación de corazón, hasta que no se le haya informado al paciente de cuáles son los riesgos del procedimiento no puede valorar y decidir si quiere seguir adelante o no. No se nos debería forzar a salir de la UE sin conocer toda la realidad.
¿Se podría decir entonces que los británicos no tenían la información completa cuando fueron llamados a las urnas?
No sólo eso, sino que los partidarios del Brexit mintieron deliberadamente e hicieron promesas que sabían que no podían cumplir. Cuando Tony Blair y John Major fueron a Irlanda del Norte a advertir de que el Brexit dañaría el proyecto de paz, los ‘brexiteros’ lo llamaron ‘Project Fear’ (proyecto miedo). Durante el referéndum, mintieron sobre el dinero que aportamos a la UE. Y dijeron también que para 2020 Turquía integraría la UE y que ocho millones de turcos vendrían a Reino Unido, cuando ese país no está ni remotamente cerca de convertirse en estado miembro.
¿Cuál será a largo plazo la peor consecuencia del Brexit?
Sobreviviremos, pero nos harán ‘bullyng’, incluso la UE, nuestros antiguos amigos… ¿quién sabe? Los partidarios del Brexit piensan que Trump es su amigo pero lo único que respeta Trump es la fuerza, por eso respeta a la UE, a los 27. Cualquier acuerdo al que llegue con Reino Unido será beneficioso para él, no para nosotros. Lo mismo pasa con China, Xi Jinping negociará, pero en sus propios términos. Así que no sólo se nos hará ‘bullyng’ económico, sino político. Europa es un oasis de calma rodeado de un desierto de peligros. Y ya no podemos confiar tanto como antes en que América defienda nuestros intereses, incluso si cambian de presidente. China sigue creciendo y no son nuestros enemigos, pero tampoco van a hacernos ningún favor. Europa debe permanecer fuerte y unida.
¿Cómo piensan seguir ganando adeptos?
Tenemos que llevar la campaña a más partes del país, energizar nuestros grupos locales, involucrar a todos los estamentos de la sociedad civil. También estamos haciendo ‘lobby’ para conseguir el apoyo de los diputados. La clave es: primero tumbar el plan del Gobierno, después ganar la mayoría en el parlamento. Nos estamos enfocando en cinco países de la UE para que nos apoyen: España, Alemania, Bélgica, Francia e Irlanda y queremos expandir nuestro mensaje clave: hay una posibilidad real de parar el Brexit. La gente cree que sólo hay dos opciones de dejar Europa, con acuerdo o sin acuerdo. Nosotros decimos que hay una tercera opción: Reino Unido no deja Europa. Si lo lográramos necesitaríamos más tiempo y pediríamos a Bruselas que nos lo diese para organizar el referéndum más allá del 29 de marzo. Si consiguiéramos dar ese último paso y votásemos por la permanencia, sólo nos quedaría pedir a los europeos que nos recibiesen de nuevo con los brazos abiertos.

TERESA ABURTO

Fuente: EL MUNDO

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Temas: Categorías: Mundo

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