Un manifestante con máscara protesta frente a la embajada de España en Caraca
Un manifestante con máscara protesta frente a la embajada de España en Caracas. MIGUEL GUTIERREZEFE

El giro del Gobierno español y su apuesta sin ambages por el diálogo con el gobierno de Caracas ha pillado por sorpresa a buena parte de Venezuela, además de provocar el repudio inmediato de las filas más radicales de la oposición. “Sorprende y duele mucho esta nueva política del Gobierno español al intentar tener un diálogo con el gobierno de Nicolás Maduro. Todo aquel que dentro o fuera de Venezuela haga algo que le dé tiempo y oxígeno al dictador se convierte en parte del problema”, clamó la ex diputada María Corina Machado ante las puertas de la Embajada de España en Caracas, donde el lunes protestaron alrededor de 50 personas.

La dirigente conservadora y los diputados de la Fracción 16 de Julio hicieron entrega el lunes de un documento en la legación diplomática, en el que critican con fiereza al PSOE y a Podemos. El pequeño grupo de manifestantes ya conocía los resultados de la reunión de los 28 ministros europeos y la puesta en marcha de un “grupo de contacto” para “ver si existen las condiciones para facilitar un proceso político”, como detalló Federica Mogherini, alta representante de la UE para Política Exterior.

La jefa de la diplomacia europea negó, por el contrario, que la UE vaya a “aligerar de ninguna forma” la posición sobre Venezuela, recordando que ya han sancionado a 18 “individuos que son responsables de violaciones de derechos humanos”.

La sanción en enero contra Diosdado Cabello, líder del ala militar y ‘número dos’ del chavismo, provocó la expulsión del embajador español Jesús Silva, quien regresó tres meses después tras sellarse la tregua entre ambos gobiernos. Junto a Cabello los señalados por Europa son los pesos pesados de la revolución, desde el presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno, hasta el fiscal general del Estado, Tarek William Saab, quienes no pueden viajar al continente y cuyos activos fueron congelados.

“Que contacten con los 30 millones de venezolanos, ya basta de reuniones secretas”, respondió Machado a la creación de ese “grupo de contacto” que propone la UE. El propio Josep Borrell explicó que su apuesta es por la “facilitación del diálogo para ver si es posible encontrar una solución que no resulte dramática ante la situación que está viviendo Venezuela”.

El canciller español desmintió que España apueste por eliminar las sanciones ya impuestas, algo extremadamente complejo para la burocracia de Bruselas. Pero lo que sí parece avanzar es que no se decretarán nuevas sanciones contra Caracas, pese a que éstas solo se han dirigido contra los líderes de la revolución, sin afectar en absoluto a la financiación del país.

“Si bien es cierto que la situación demanda mecanismos diplomáticos para una eventual negociación, el énfasis que le coloca el gobierno de Sánchez y la UE en este momento es peligroso. El régimen de Maduro no ha dado ninguna señal concreta de querer buscar una salida y en la última semana más bien ha confirmado que es capaz de cometer crímenes atroces contra quien piense distinto. Una política exterior seria por parte de España estaría buscando cómo aumentar la presión con más sanciones contra un Gobierno que comete gravísimas violaciones a los Derechos Humanos día tras día”, sostiene el internacionalista Mariano de Alba.

La oposición venezolana mantiene hasta cuatro posturas distintas en relación con las negociaciones y el diálogo que busca parte de la comunidad internacional. Los radicales, tanto los que tienen representación parlamentaria como la Resistencia, solo entienden que Maduro dé su brazo a torcer y abandone la Presidencia, como reiteraron el lunes ante la Embajada de España. En el otro extremo, quienes concurrieron a las elecciones, con Henri Falcón a la cabeza, ven con buenos ojos mantener esas vías abiertas, pese a la evidencia de que el Gobierno no ha cumplido los acuerdos alcanzados.

Entre medias, de un lado Primero Justicia y Voluntad Popular, partido de Leopoldo López, que apostaron por la abstención en las presidenciales, y mantienen hoy, junto a los disidentes chavistas, la Iglesia Católica y organizaciones civiles, una posición fuerte frente al Gobierno en demanda de condiciones electorales democráticas.

Y del otro, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, proclives a alcanzar acuerdos desde dentro de la Unidad Democrática. En definitiva, un escenario tan complejo como el propio país.

Venezuela necesita urgentemente nuevos mediadores que sean respetados y creíbles para ambas partes. El tiempo y las condiciones socioeconómicas de la población apremian”, resume el politólogo Piero Trepiccione, vinculado al ‘think tank’ de los jesuitas.

DANIEL LOZANO

Fuente: EL MUNDO

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Temas: Categorías: Mundo

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