Trabajadores de la Cruz Roja buscan desaparecidos entre los escombros del pue
Trabajadores de la Cruz Roja buscan desaparecidos entre los escombros del puente Morandi. Cruz RojaEFE

El derrumbe del puente Morandi de Génova, más allá de las especulaciones post tragedia, se podía haber evitado. Y la clave estaba en el mantenimiento de sus tirantes. Los medios italianos aseguran que en un informe de noviembre de 2017, comisionado por la propia empresa concesionaria Autostrade (hoy en el ojo del huracán como posible responsable del derrumbe), se detallaba la “evidente” necesidad de renovar algunos tirantes que no aguantaban lo suficiente. Hoy siguen las operaciones de rescate y se contabilizan 38 muertos, 15 heridos (9 de ellos graves), cinco desaparecidos y más de 600 desplazados. Mientras el Gobierno italiano se divide en dos acerca de si revocar o no la concesión de las autopistas a Autostrade, ésta tendrá 15 días para enviar un informe al Ministerio de Fomento ofreciendo detalles acerca del accidente.

El hecho de enfocar a la filial de Atlantia como único chivo expiatorio de lo ocurrido podría generar un cierto desgaste político interno en el seno del Gobierno italiano de Giuseppe Conte. Desde el primer momento, su Ejecutivo ha querido dar una imagen de contundencia centrándose en una única cabeza de turco y así dar muestras de eficiencia adelantándose incluso a la acción de los expertos y al dictamen del poder judicial. En palabras del propio primer ministro Conte: “El Gobierno no puede esperar los tiempos de la Justicia”.

Así pues, las opciones, según Palazzo Chigi, eran claras: revocación de la concesión de las autopistas transalpinas a Autostrade y multa de 150 millones de euros. La postura del Ejecutivo parecía unánime. Pero cuando Autostrade recordó a Conte, Di Maio (Bienestar Social), Salvini (Interior) y Toninelli (Fomento) que si se retira la concesión, válida hasta 2038, el Estado italiano tendrá que pagar 20.000 millones de euros, empiezan las divergencias. Aunque todos los ministros, estéticamente, querrían la revocación, Di Maio estaría presionando a Conte para aplicarla sin vuelta atrás: “El Gobierno acelerará y revocará la concesión”, declara el líder del Movimiento 5 Estrellas. Salvini y Toninelli, sin embargo, apostarían más por la prudencia: “Primero, que Autostrade ponga la mano en la cartera y luego veremos”, dice el líder de la Liga. Tener que pagar una indemnización multimillonaria a la familia Benetton (propietaria de Atlantia), con 38 muertos tras la caída del puente, para el Gobierno italiano, de naturaleza populista, sería un auténtico tiro por la culata.

Según medios de comunicación italianos como el ‘Corriere della Sera’, en octubre de 2017 un informe presentado al parlamento de Liguria (la región de Génova) detallaba la opinión de Stefano Marigliani, ingeniero y directivo de Autostrade en Génova: “Por el momento el puente Morandi no presenta ningún tipo de problema de carácter estructural”. Marigliani garantizó entonces que Autostrade estaba realizando una serie de labores de mantenimiento y tenía previstas dos intervenciones estructurales para 2018 que reforzarían la infraestructura, según las mismas informaciones.

Tres semanas después, sin embargo, la propia empresa concesionaria Autostrade, filial del holding Atlantia, encargó un estudio realizado por Carmelo Gentile y Antonello Ruoccolo, dos profesores del Instituto Politécnico de Milán, para un asesoramiento periódico acerca del estado del puente Morandi. El documento fue entregado a Autostrade per l’Italia y confirmaba el deterioro que sufrían muchos materiales y se solicitaba una evaluación de la concesionaria. El puente no se cerró al tráfico y la compañía procedió entonces a desarrollar las intervenciones programadas en el puente, para las que había destinado un paquete de 20 millones de euros.

Saverio Ferrari, uno de los ingenieros que construyó el puente Morandi entre 1963 y 1967, aseguraba a la prensa italiana que la caída se debe a una falta de mantenimiento: “He pasado muchas veces por ese puente y he notado algunas vibraciones sobre el terreno, precisamente a la altura de los puntos de unión”. Y añadió: “Denuncié estas oscilaciones a la oficina de proyectos de la sociedad Morandi, pero me contestaron diciéndome que no había dinero para arreglarlo“. Según él, se podría tardar “de 24 a 30 meses” en construir un nuevo puente.

La hipótesis de la ruptura de los tirantes es, por el momento, la más plausible según los expertos de la comisión creada por el Ministerio de Fomento italiano, que desde el viernes investigan in situ: “Hay testimonios y grabaciones que apuntan a esa dirección”, explica Antonio Brencich, profesor de la Universidad de Génova y miembro de la comisión de Fomento. Y añade: “Lluvias, rayos y exceso de carga son teorías fantasiosas. La ruptura de algunos tirantes es una línea de investigación seria que seguiremos”. El periódico italiano ‘La Repubblica’ entrevistó a una superviviente, que declaró: “Me encontraba sobre el puente y a unos 300 metros vi como se derrumbó un tirante sobre otro. El puente empezó a moverse como en un terremoto. Quería dar marcha atrás pero no podía. Luego llegó un chico que me ayudó a bajar del coche y me fui corriendo”.

Génova, mientras tanto, se prepara para los funerales de Estado este sábado. A las 11 de la mañana, en un día de luto nacional, estarán presentes las máximas autoridades del Estado italiano: el presidente de la República, Sergio Mattarella; la presidenta del Senado, el primer ministro, Giuseppe Conte; Maria Elisabetta Casellati; y el presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Fico, entre otros. Celebrará la misa el cardenal y arzobispo de Génova, monseñor Angelo Bagnasco. Los familiares de 17 de los 38 fallecidos ya celebraron el viernes los funerales de forma privada. El sábado por la noche, entre las 22 y las 23 horas, el Coliseo apagará sus luces como señal de duelo.

MANUEL TORI

Fuente: EL MUNDO

Share
Temas: Categorías: Selección Mundo

Video Destacados

Ad will display in 09 seconds